
La expectación era máxima. La verdad es que era casi desmesurada. No los conté pero facilmente, entre redactores, cámaras, fotógrafos, etc podían sumar los 100 sólo en prensa.
En la cola nos acribillaban a preguntas, sobre todo a Carlos, el primer chico de la cola, al que, por cierto, regalaron un iPhone. Pero es que él, mas que nadie, se lo merecía solo por aguantar lo que tuvo que aguantar. Una imagen vale mil palabras. El que veis ahí entre alcachofas y flashes es él. A mi si me hubieran hecho eso, seguro que habría salido en camilla y desmayada de la sede de telefónica.

Cuando terminó la cuenta atrás de la pantalla que había en el escaparate de la tienda, no sucedió nada, ni si quiera se abrieron las puertas. Tuvimos que esperar dos o tres minutos más y entonces, empezamos a entrar. Dentro de la tienda nos esperaba mas y mas prensa, haciendo fotos y grabando sin parar.
Y tras unos minutos esperando para que nos atendieran (estaban todos ocupados con el numero uno de la cola), nos asignaron a un comercial para empezar el proceso.
Y aquí es donde empece a darme cuenta de lo mal que estaban preparados en telefónica para todo ésto.
La comercial empezó a preguntarme los datos para darme de alta, y mientras que llevaba a cabo el proceso, yo le hacía preguntas que no me supo contestar en ningún momento. Algo tan básico como si los precios que había dado telefónica incluían el IVA o nó o cuanto tendríamos que pagar si incumplíamos el contrato que íbamos a firmar.
Luego todo eran problemas con los ordenadores, problemas a la hora de hacer la factura de los teléfonos, con los ordenadores, con el sistema, etc por no saber, no sabían ni usar el datáfono inalámbrico que tenían en la tienda. El resultado: mas de una hora para comprar el iPhone y un teléfono que no puedo usar para llamar o navegar porque no han podido dar la linea de alta por “problemas técnicos”.
Un desastre, la verdad. 24 horas después sigo sin poder llamar ni recibir llamadas, sin poder usar el 3G, porque mi alta todavía no ha sido procesada.
Ésto sumado a la visible torpeza de los comerciales me hace pensar que telefónica, por su estúpida insistencia en llevar a cabo todo este proceso con el mayor secretismo al estilo Apple, ha descuidado cosas tan básicas para un lanzamiento de estas características como la formación de sus comerciales para que todo salga bien. Al fin y al cabo son ellos, los comerciales, los que se tienen que comer el marrón el día de la salida del teléfono. Los hombres trajeados de telefónica se irán a la cama pensando que hicieron bien su trabajo, porque al fin y al cabo, eramos cientos los que esperaban en la cola para comprar el teléfono. Pensaran que si esto es así es que su estrategia ha sido la buena. Pero nada de eso. Señores empresarios de telefónica, el iPhone se vende sólo, el merito en todo caso es de Apple. Y el poco trabajo que tenían que hacer para que los clientes salieran de la tienda pensando en lo bien que lo había hecho telefónica, no lo han llevado a cabo.
El resultado: una linea sin activar, preguntas sin resolver y una imagen de la empresa nefasta. Imposible pensar que detrás de tanto lujo, tanta Flagship Store, tanta grandiosidad en plena Gran Via, no sirviera para hacer las cosas bien y convencer a los clientes de la buena preparación para un evento de esta magnitud.

Quiero comentar que esta es la opinion personal de alguien que ha estado haciendo cola todo una noche para comprar el deseado teléfono. Queríamos traeros esta opinión de primera mano. No queriamos escribir la opinion de otros blogs, o otras personas, si no lo que MundoMac ha vivido el día del lanzamiento oficial del iPhone en España. Así que, aunque este post sea muy personal, ese era nuestro objetivo.
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