
Una de las grandes ventajas de Mac OS X, es que siempre que conectamos algún dispositivo – en este caso, una impresora – éste funciona a la perfección. Esto se debe a que cuando instalamos Mac OS X en nuestro Mac, se incluyen varios GB de drivers de miles de impresoras.
Sin embargo, aunque esto es una buena ventaja, hace que el peso del sistema operativo aumente bastante.
Como muchos sabrán, uno de los objetivos de Snow Leopard es ser mucho mas ligero que su antecesor. Para ello, Apple esta comenzando a implementar en las últimas build de Mac OS X 10.6, un nuevos sistema On Demand de los drivers de impresoras.
Al hacerse la instalación de Snow Leopard, ésta simplemente instalará el software necesario para impresoras que estén actualmente conectadas por USB o que hayan sido conectadas alguna vez tanto por USB o Bonjour.
Si lo que hacemos, es una instalación limpia (desde cero) o conectamos una nueva impresora que nunca haya sido conectada a nuestro Mac, Snow Leopard automáticamente analizará el puerto USB y descargará los controladores correspondientes.





